Nace La Casita de Antaño en 1977 con una idea sencilla pero poderosa: preservar el sabor, la memoria y el alma de la cocina poblana y mexicana.
Desde sus inicios, el lugar no fue pensado como un restaurante, sino como un refugio de tradición. Un espacio donde las recetas heredadas de generación en generación encontraran un lugar digno para seguir vivas, respetando cada ingrediente, cada proceso y cada historia detrás de los platillos.
Aquí, lo que se sirve va más allá de la comida. Es identidad. Es tiempo detenido en cada mole, en cada chalupa, en cada aroma que recuerda a la cocina de casa. Cada detalle, desde la selección de ingredientes hasta la forma de presentar los platillos responde a un mismo propósito: honrar la riqueza cultural de Puebla.
Con el paso de los años, La Casita de Antaño ha mantenido firme su esencia, con una visión clara: ser un guardián de la tradición gastronómica poblana, adaptándose al presente sin perder su raíz. Su misión es ofrecer una experiencia auténtica, donde cada visitante no solo coma, sino conecte con la historia y el significado de cada platillo.
Hoy, más que nunca, sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones, donde lo antiguo no se queda en el pasado, sino que se comparte, se celebra y se reinventa con respeto.